Categorías

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Qué aprendí del módulo 1? (ticye)


 Siempre sostengo que los procesos de evaluación dicen, hablan, reflejan, evidencian prácticas, saberes, obstáculos epistemológicos, inconsistencias tanto de los estudiantes como también de los docentes y sus propuestas.
Por eso comparto con Barberá la idea potente de procurar una evaluación desde cuatro perspectivas: evaluación del aprendizaje, evaluación para el aprendizaje, evaluación como aprendizaje y evaluación desde el aprendizaje; que generen procesos de retroalimentación y re-formulación de propuestas 
Dicha dinámica reflexiva en el marco de la evaluación no debería ser un hecho singular que sólo facilitan algunas opciones metodológicas sino pilar fundamental de TODA la propuesta educativa, que esté presente en las actividades elaboradas, en los objetivos de enseñanza y criterios que nos proponemos y consensuamos con nuestros alumnos, en los materiales y recursos que seleccionamos, en las ideas potentes que construimos colectivamente, hacemos públicas y nos permitimos ponerlas en cuestión para reforzarlas.
 En ese sentido, tanto los objetivos de nuestras propuestas de clases como los criterios con  los que evaluamos los recorridos realizados tienen que formularse con la misma lógica; planteando, destacando la opción de trabajar con determinadas operaciones mentales sobre otras, las que respondan a un enfoque más reflexivo, crítico, como el que se visualiza en los criterios para el pensamiento crítico propuestos por  Brown (por ej: el desarrollo de la mirada propia sobre un tema, evaluar conclusiones o consecuencias, argumentar, considerar la influencia del contexto, aportar otros/nuevos elementos al planteo original, entre otros)
Reforzando esta perspectiva es que considero valiosos algunos de los enfoques presentados por Lipsman para pensar los procesos evaluativos, que se pueden considerar complementariamente (uno no excluye a otro):
- me resulta desafiante -y a la vez cuestiona mis propias prácticas de enseñanza- el enfoque en el cual la evaluación de los estudiantes se constituye como fuente para diseñar las clases, a partir de los errores, dificultades de comprensión, falsas interpretaciones, solapamientos... la actividad es previa al desarrollo del tema por parte del docente
- el enfoque que plantea de manera diferente lo público y lo privado; el hacer público la producción de un estudiante a partir primeramente de realizar algún aporte, comentario o producción con un nivel de calidad aceptable. También la posibilidad de acceder/visualizar los comentarios de expertos y la devolución del docente
- el enfoque donde se usa la tecnología para transparentar los procesos cognitivos de los alumnos, enfoque interpretativo de las huellas dejadas por los alumnos en sus trabajos, recorridos; y del trabajo colaborativo. Y Promover trabajos de re-escritura

- la elaboración de e-portafolios, transfolios a partir del trabajo colaborativo conformando un espacio para hacer públicos los conocimientos en tanto obras colectivas que generan un espíritu de comunidad de aprendizaje donde se externaliza el conocimiento, se comparte, para discutirlo y validarlo 

2 comentarios:

  1. Bueno Laura, creo que estamos en sintonia. Aún así, me gustaron mucho tus reflexiones. Elegí por mi parte, destacar otras cuestiones en mis reflexiones, pero lo que señalas de los textos son cuestiones también muy significativas para mí.

    ResponderEliminar
  2. Muy en sintonía, Javier. Ya venimos hablando al respecto y compartimos el interés por ciertas cuestiones, entre ellas "los procesos de evaluación". Va a ser interesante ver cómo resignificamos lo que pensemos/hagamos aquí, al interior de la cátedra, no?

    ResponderEliminar