Asumo que evaluar implica
para el docente obtener información, analizarla, asignarle un valor, reflexionar en torno a ella y tomar decisiones.
En ese sentido creo que los
instrumentos de evaluación que pensamos y proponemos deberían generar información respecto de la calidad de nuestra
propuesta de enseñanza y para conocer los propios procesos de pensamiento en
los alumnos; fomentar la comprensión, el análisis; pensar los problemas del
campo de conocimiento que estamos estudiando favoreciendo procesos reflexivos.
Para acercarnos a estos propósitos, muchos autores advierten sobre la importancia
de evaluar en momentos adecuados, usando múltiples formas que favorezcan la
expresión de distintos modos de representación y con materiales interesantes,
motivadores, sensibles a las posibles diferencias individuales; optando por instrumentos
que registren los “éxitos y los fracasos” y sobre todo el origen de esos
“fracasos” (pensar el error en términos de Astolfi: “Vuestros errores me
interesan”).
Teniendo en cuenta este marco
de referencia, cuando planifico mis propuestas de enseñanza –ligadas a la
Educación en Comunicación y en Medios, como Introducción a la Publicidad- considero ciertos
criterios para evaluar como:
-
Comprensión de
conceptos
-
Conectividad entre
conceptos
-
Claridad y
coherencia en las distintas producciones.
-
Participación y
compromiso en el proceso
- Capacidad de
análisis crítico y de integración de conceptos y conocimientos; su uso en
diferentes planteos y situaciones
-
Creatividad y
pensamiento autónomo en la resolución de
situaciones planteadas.
- Consistencia de las
justificaciones solicitadas.
- Capacidad de evaluar
el propio trabajo, de reflexionar críticamente sobre los propios procesos de aprendizaje; revisarlos
Ciertamente, algunos de los criterios son valorados basándonos en
nuestra intuición y “olfato docente”. Otros, desde el análisis más concreto de las
“obras” de nuestros alumnos.
Observando la enumeración que hice, hay criterios que están relacionados
con ideas pedagógicas: el tipo de aprendizaje
que demanda tareas complejas; el trabajo colaborativo, etc. Otros que están relacionados
con la ejecución de tareas/operaciones específicas de la propia disciplina o
área de conocimiento como la comunicación clara, integración de la
bibliografía, análisis crítico, producción creativa, etc