Siempre sostengo que los procesos de
evaluación dicen, hablan, reflejan, evidencian prácticas, saberes, obstáculos
epistemológicos, inconsistencias tanto de los estudiantes como también de los docentes y sus propuestas.
Por eso comparto con Barberá la idea
potente de procurar una evaluación desde cuatro perspectivas: evaluación
del aprendizaje, evaluación para el aprendizaje, evaluación como aprendizaje
y evaluación desde el aprendizaje; que generen procesos de retroalimentación y
re-formulación de propuestas
Dicha dinámica reflexiva en el marco de
la evaluación no debería ser un hecho singular que sólo facilitan algunas
opciones metodológicas sino pilar fundamental de TODA la propuesta educativa,
que esté presente en las actividades elaboradas, en los objetivos de enseñanza
y criterios que nos proponemos y consensuamos con nuestros alumnos, en los
materiales y recursos que seleccionamos, en las ideas potentes que construimos
colectivamente, hacemos públicas y nos permitimos ponerlas en cuestión para
reforzarlas.
En ese sentido, tanto los objetivos de
nuestras propuestas de clases como los criterios con los que evaluamos los recorridos realizados
tienen que formularse con la misma lógica; planteando, destacando la opción de
trabajar con determinadas operaciones mentales sobre otras, las que respondan a
un enfoque más reflexivo, crítico, como el que se visualiza en los criterios para
el pensamiento crítico propuestos por Brown
(por ej: el desarrollo de la mirada propia sobre un tema, evaluar conclusiones
o consecuencias, argumentar, considerar la influencia del contexto, aportar
otros/nuevos elementos al planteo original, entre otros)
Reforzando esta perspectiva es que
considero valiosos algunos de los enfoques presentados por Lipsman para pensar
los procesos evaluativos, que se pueden considerar complementariamente (uno no
excluye a otro):
- me resulta desafiante -y a la vez
cuestiona mis propias prácticas de enseñanza- el enfoque en el cual la
evaluación de los estudiantes se constituye como fuente para diseñar las
clases, a partir de los errores, dificultades de comprensión, falsas
interpretaciones, solapamientos... la actividad es previa al desarrollo del
tema por parte del docente
- el enfoque que plantea de manera
diferente lo público y lo privado; el hacer público la producción de un
estudiante a partir primeramente de realizar algún aporte, comentario o
producción con un nivel de calidad aceptable. También la posibilidad de
acceder/visualizar los comentarios de expertos y la devolución del docente
- el enfoque donde se usa la tecnología
para transparentar los procesos cognitivos de los alumnos, enfoque
interpretativo de las huellas dejadas por los alumnos en sus trabajos,
recorridos; y del trabajo colaborativo. Y Promover trabajos de re-escritura
- la elaboración de e-portafolios,
transfolios a partir del trabajo colaborativo conformando un espacio para hacer
públicos los conocimientos en tanto obras colectivas que generan un espíritu de
comunidad de aprendizaje donde se externaliza el conocimiento, se comparte, para
discutirlo y validarlo
Bueno Laura, creo que estamos en sintonia. Aún así, me gustaron mucho tus reflexiones. Elegí por mi parte, destacar otras cuestiones en mis reflexiones, pero lo que señalas de los textos son cuestiones también muy significativas para mí.
ResponderEliminarMuy en sintonía, Javier. Ya venimos hablando al respecto y compartimos el interés por ciertas cuestiones, entre ellas "los procesos de evaluación". Va a ser interesante ver cómo resignificamos lo que pensemos/hagamos aquí, al interior de la cátedra, no?
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