(Aclaración: El presente posteo incluye también una síntesis de lo trabajado sobre el tema rúbricas en el módulo 3, síntesis pensada a modo de recapitulación, autoevaluación del recorrido realizado hasta ahora. Obviamente, el factor tiempo fue esencial para la decisión tomada)
PENSAR SOBRE
LAS RÚBRICAS
Lo primero que me pasa es observar cierto conflicto al tratar de pensar las rúbricas
desde mi mirada como docente y, a la vez, desde mi rol de alumna de este curso.
Desde mi práctica docente no usé rúbricas de una
manera constante y explicitada tan exhaustivamente como, por ejemplo, la que
hicieron los docentes de este curso para la evaluación del portfolio.
Comparando mi rúbrica con esa y con las de mis
compañeros (cuando nos tocó proponer una
rúbrica para evaluar una exposición oral), la que pensé yo es claramente más
sintética, tiene menos cantidad de categorías aunque me parece que cada una de
ellas expresa mayor densidad de “ítems” a observar. No me queda claro qué es lo
más recomendable a la hora de conformar una valoración final porque, en mi
caso, en esa instancia suelo construir/re-construir una mirada global del proceso del sujeto de aprendizaje y dudo si la división en tantas categorías me
ayudaría a proponer esa perspectiva global, integradora. Lo que rescato es que haya aparecido esta
duda, que guiará próximas construcciones.
Desde la mirada de un alumno, creo que puede ser útil para él (como lo es
para mí para pensar el armado del protfolio) saber de manera pormenorizada qué
se espera de su trabajo, qué “cuestiones” de toda la propuesta de enseñanza son
más significativas y deben ponerse en juego en la actividad de evaluación…
Mientras leía a mis compañeros, me resonó un
comentario de Eduardo “…Pero pienso que las
rúbricas deben ser relativamente breves y acotadas, sin pretender abarcar una
inmensidad de cosas para no enredarnos, y usando bastante el sentido común. Por
ejemplo, poniéndonos en el lugar de un alumno ¿qué requisitos tiene una clase
para que nos resulte “aceptable”?: que se escuche bien, que el docente no sea
monótono, que no se vaya de tema, es decir, a veces no mucho más que eso...” Coincido en
general con este planteo, sólo agrego que cuando pienso los requisitos de una
clase para que sea aceptable, también busco que los estudiantes piensen qué
debería ser “aceptable” aprender en ese espacio y, en ese sentido, “no irse de
tema”/”que se escuche bien” serían categorías menos significativas para
interpelar, valorar una propuesta en profundidad.
Tomando
la comparación hecha entre la rúbrica de Eduardo y la de Emilia
<http://rubistar.4teachers.org/index.php?screen=PrintRubric&rubric_id=2387801&> y <http://rubistar.4teachers.org/index.php?screen=ShowRubric&rubric_id=2387469>
Y agregando
la mía
Se
encuentran coincidencias en las categorías CONTENIDOS y CLARIDAD Y CREATIVIDAD
aunque
le hayamos puesto distintos nombres y, en mi caso haya reunido más ítems en una
sola categoría. Con Emilia compartimos el interés por observar la ESCUCHA DE
OTRAS PRESENTACIONES.
Hay
categorías usadas exclusivamente por Eduardo como: VOLUMEN, VELOCIDAD/ENTONACIÓN, CANTIDAD DE
INFORMACIÓN que no fueron tenidas en cuenta por mí. Pensando en ello, me
llamó la atención que esta observación sobre la “forma” no lo haya tenido en
cuenta en una presentación oral pero
sí lo considere cuando la presentación es audiovisual,
gráfica…(¿una “olvido” producto de la (de)formación en Medios?)
Retomando ciertas ideas sobre
la valoración del trabajo con rúbricas, repongo algunas de las cuestiones
que me resultaron significativas, si coincidimos en que con ellas se busca
proporcionar retro-alimentación sobre el proceso que se está realizando...
- es deseable que haya una escala de calificación mayor a 3
"niveles";
-habría que ajustar ciertos términos "polisémicos" en
el armado de las categorías y de la descripción de cada una;
-habría que construir rúbricas que puedan reflejar lo mejor posible los
objetivos y actividades de cada propuesta determinada.
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